La ingeniería biomédica

La formación en ingeniería biomédica se caracteriza por proporcionar una formación en la intersección entre las ingenierías y la medicina o las ciencias biomédicas. Dota a sus alumnos y alumnas de una sólida base tecnológica, y de su aplicación en las ciencias de la vida. Esta transversalidad es precisamente uno de los factores clave en facilitar una gran variedad de oportunidades laborales, ya sea en la industria o en el sector público.
El otro factor diferencial es la capacidad de estos profesionales de interactuar y comunicarse de forma eficiente con profesionales técnicos o médicos, facilitar la integración de la tecnología en el ámbito de la salud, detectando necesidades clínicas y posibles soluciones técnicas, o desarrollando estas soluciones.
Durante su carrera profesional, estos perfiles se especializarán en ámbitos concretos de aplicación de sus conocimientos, ya sea acumulando experiencia profesional, o con formación complementaria: programas de especialización, como en inteligencia artificial, que se está integrando cada vez más en la práctica clínica; o de complementación de conocimientos, como un MBA para aquellos perfiles que se especializan en la inversión o gestión de proyectos y compañías.
Ingeniería biomédica y la innovación en salud
La innovación en salud está viviendo actualmente un momento de crecimiento, habiéndose convertido en uno de los sectores más estratégicos tanto a nivel público, como a nivel de inversión privada. Y, aunque tradicionalmente la industria farmacéutica tiene un peso mayor en nuestro país, estamos viendo como el auge de las tecnologías médicas y la digitalización han favorecido la incorporación de los ingenieros biomédicos en el sector laboral, con un perfil altamente cualificado y demandado.
Actualmente, el sector de la salud y las ciencias de la vida es uno de los más dinámicos en términos de innovación e impacto social.
Concretamente en innovación, los ingenieros biomédicos pueden integrarse al sistema en varias posiciones, como, por ejemplo: investigadores del sector público, desarrolladores I+D en start-ups/spin-offs o grandes empresas, técnicos especialistas de producto, comerciales especializados, gestores y coordinadores de proyectos, agentes de transformación digital, inversores, ingenieros clínicos hospitalarios, expertos en impresión 3D… y muchos más.
Un perfil cada vez más conocido y demandado
Implicados en la innovación del sector, hay varios perfiles, como ya hemos visto, para los que se están buscando activamente ingenieros biomédicos. Algunos de ellos los destacamos a continuación:
Ingeniero de I+D+i
Perfil muy técnico, habitualmente encargado del diseño y/o desarrollo de nuevos productos y soluciones que den respuesta a necesidades clínicas no resueltas. Otras especialidades de la ingeniería, como la de telecomunicaciones, materiales o química, también acceden habitualmente a estas posiciones (previa especialización en el sector). Sin embargo, cada vez es más común que se priorice la contratación de ingenieros biomédicos.
Especialista de producto
Perfiles altamente especializados en un producto, o conjunto de productos. Desmarcándose del perfil de comercial común, estos perfiles aportan el conocimiento y capacidades esenciales para transmitir las ventajas competitivas del producto en un lenguaje que el profesional sanitario pueda entender.
Sin embargo, lo realmente interesante es que este mismo perfil puede participar activamente en la utilización de estos productos. Un caso claro lo vemos en productos como los stents, dispositivos implantables, o guías quirúrgicas. Se trata de productos de alta complejidad, y los cirujanos agradecen contar con este perfil técnico durante su uso en quirófano, para resolver cualquier duda o problema que surja con el producto.
Analista de inversión
Un sector que está en crecimiento, y se nota también en el volumen de inversión privada que es capaz de atraer. Y, como hemos comentado, los dispositivos médicos y la digitalización del sector está creciendo a ritmos acelerados los últimos años. Es por eso que los gestores de fondos de inversión, habitualmente con formación científica (médicos, bioquímicos, biotecnologos…) y de negocio (MBA, finanzas, gestión de empresas sanitarias…), se han visto obligados a incorporar perfiles que sean capaces de entender la tecnología y su aplicación en el ámbito sanitario. Cada vez vemos más perfiles como el del ingeniero biomédico en estos fondos, tanto nacionales como internacionales.
Invertir en tecnología médica significa entender muy bien el potencial y valor añadido de esa tecnología o software, su uso en la clínica, y su integración en los protocolos existentes. Esta combinación de conocimientos es muy específica y complicada de obtener, y los ingenieros biomédicos parten con una ventajosa base, que les permite crecer de forma exitosa en esta posición.
Consultoría especializada
Ya sea en una gran empresa de consultoría, como las “Big 4”, o en una pequeña firma muy especializada, el papel del ingeniero biomédico se empieza a hacer cada vez más relevante, de forma similar a lo que sucede en las gestoras de fondos de inversión.
Estos profesionales asesoran a proyectos y empresas en diferentes aspectos, como puede ser el proceso regulatorio, el acceso al mercado, el análisis y desarrollo de planes financieros, estudios de health-economics, etc.
Su labor es importante a la hora de tomar decisiones estratégicas en proyectos de desarrollo, y centrar esfuerzos en aquellas soluciones que tienen un mayor potencial de impacto.
Como podemos ver, los y las ingenieras biomédicas tienen un extenso abanico de oportunidades laborales en las que desarrollarse y crecer profesionalmente. Estas que hemos descrito son algunas de las que están más relacionadas con la innovación, pero encontramos a colegas de formación en multitud de ámbitos donde la tecnología y la salud interacciona.






