Más allá de la academia: Otras formas de vivir la ciencia

Desde pequeña me ha gustado la ciencia. Siempre me ha llamado la atención entender cómo funcionan las cosas y, sobre todo, la idea de que ese conocimiento pudiera tener un impacto real en la vida de las personas.
Por eso elegí estudiar Biotecnología. Durante los primeros años de carrera, mi día a día estuvo muy ligado al laboratorio: prácticas, informes, horas analizando resultados. Fue una etapa clave, porque me dio una base sólida y me enseñó a pensar con rigor. Además, me permitió valorar el enorme trabajo que hay detrás del camino académico y de la investigación, que es, sin duda, imprescindible para el avance científico.
Aun así, con el tiempo empecé a hacerme una pregunta bastante recurrente: ¿qué ocurre con todo ese conocimiento una vez se genera?
La respuesta empezó a tomar forma durante mi Erasmus en Liubliana. En una asignatura, Social Pharmacy, entré por primera vez en contacto con una parte de la Industria que hasta entonces no conocía bien. No se trataba solo del desarrollo científico, sino de todo lo que ocurre después: cómo un tratamiento llega al paciente, qué decisiones hay detrás, cómo se posiciona o cómo se garantiza su acceso.
Fue un cambio de perspectiva importante. Hasta ese momento, mi visión de la ciencia estaba más vinculada al recorrido tradicional que solemos ver en la universidad. Y fue ahí cuando empecé a entender que existían otras formas de vivir la ciencia y de contribuir a ella, igualmente necesarias.
A partir de entonces, empecé a interesarme más por la industria farmacéutica y por ese punto en el que la ciencia se transforma en algo tangible. Me di cuenta de que también ahí se puede encontrar una gran realización profesional: participar en el proceso que hace que los avances científicos lleguen de forma más directa a los pacientes y tengan un impacto real en su día a día.
Durante la carrera, este enfoque más aplicado no siempre está tan presente. Hay mucho contenido técnico, pero menos visibilidad sobre cómo ese conocimiento se traduce en decisiones, estrategias o productos concretos. Por eso, poco a poco, fui buscando entender mejor esa parte del sector.
En ese contexto, decidí dar el paso de formarme en esa dirección y actualmente curso el Máster en Medical Affairs, Medical Advisor y Medical Scientific Liaison en talento ephos. Para mí, este programa representa ese punto de encuentro entre ciencia e impacto: una forma de seguir vinculada al conocimiento científico, pero entendiendo también cómo se comunica, se posiciona y se integra dentro del sistema sanitario.
Además, uno de los aspectos que más estoy valorando es el perfil de las personas que forman parte del sector. Compartir experiencias con profesionales de altísimo nivel y entrega enriquece mucho la forma de entender la Industria. Muchas veces, lo más interesante surge precisamente de pequeñas conversaciones.
A día de hoy, lo que tengo claro es que quiero seguir cerca de la ciencia, pero desde una perspectiva que me permita ver su impacto de forma más directa. No se trata de elegir entre caminos, sino de entender que todos forman parte del mismo objetivo.
Porque, al final, tanto la investigación como la Industria son piezas fundamentales de un mismo proceso: hacer que la ciencia avance y, sobre todo, que llegue a las personas.






