Del descubrimiento científico al impacto en los pacientes

Cuando empecé a estudiar Genética, pensé que mi camino profesional ya estaba predefinido, que mi futuro se desarrollaría entre batas, tubos de ensayo y cultivos celulares, realizando investigación en el laboratorio, pero nada más lejos de la realidad. La realidad es que en ciencias de la salud las salidas profesionales son tan variadas como sorprendentes, y que detrás de un medicamento o producto sanitario existe mucho camino más allá del laboratorio.
Durante la carrera me di cuenta de que quería dedicarme a algo que tuviera un impacto real en la salud de los pacientes, y vi que la forma más directa de conseguir ese objetivo era a través de la Industria Farmacéutica, por ello decidí hacer el MBA y LIDERAZGO en Tecnologías Médicas, IA y Salud Digital de talento ephos.
El motivo por el que realice el MBA era que con la base científica que ya tenía, aprendiera como todo ese conocimiento científico e innovador que se estaba generando llegaba al sistema sanitario, para poder impactar en los pacientes, formándome desde una visión más estratégica.
Este año en el MBA, he descubierto que la Industria Farmacéutica consiste en un gran ecosistema con una gran cantidad de actores implicados: Centros de investigación, hospitales, empresas biotecnológicas, administración pública, asociaciones…, todos ellos alineados con un mismo fin, que la innovación llegue y tenga la capacidad de transformar la vida de los pacientes.
Además, he aprendido a cerca de conceptos como el acceso al mercado, la investigación clínica, o la colaboración público-privada, que son áreas que apenas había conocido durante la universidad y que hoy considero fundamentales para comprender cómo funciona realmente la innovación sanitaria.
Este objetivo de generar impacto en la salud de los pacientes me ha llevado a empezar recientemente unas prácticas en el Departamento de Investigación Clínica y Traslacional en Farmaindustria, que no es una farmacéutica al uso, es la asociación que representa a la mayoría de empresas biotecnológicas innovadoras que operan en el país.
Estar en Farmaindustria me está permitiendo observar la innovación desde un punto de vista privilegiado. En lugar de conocer el trabajo de una única compañía, estoy descubriendo cómo colaboran y se coordinan empresas farmacéuticas, hospitales, investigadores y administraciones para crear un entorno que impulse la investigación clínica en España. Cada proyecto me está permitiendo entender mejor cómo se construye un entorno que favorezca la investigación clínica y la llegada de nuevas terapias a los pacientes.
Mirando atrás, me doy cuenta de que no he cambiado de rumbo, sino que he ampliado mi perspectiva. Todo lo aprendido en Genética sigue siendo la base sobre la que construyo mi carrera, pero ahora entiendo que la innovación no termina con un descubrimiento en el laboratorio. Para que ese conocimiento genere un impacto real es necesario un ecosistema en el que colaboran múltiples profesionales y organizaciones. Hoy tengo claro que quiero contribuir a ese ecosistema, ayudando a que la innovación científica no se quede únicamente en un descubrimiento, sino que consiga llegar a donde realmente importa: Los pacientes.






