Redefiniendo mi Camino

¿Conoces esa sensación de que tu vida ya ha sido escrita desde el primer día? Esa idea de que todos a tu alrededor parecen saber qué harás con tu vida antes de que tú mismo te lo hayas planteado. Esa ha sido mi historia, una y otra vez. Mi nombre es Miguel Risueño Sáez y os contaré mi experiencia.
En mi caso, mi madre es farmacéutica titular—o "boticaria," como le gusta decir a ella—y desde que era joven, todos me decían que mi destino estaba claro: seguir sus pasos y hacerme cargo de la farmacia familiar. No quiero que se me malinterprete; tengo la suerte y el orgullo de tener una madre con farmacia. Pero desde temprano supe que ese no era mi camino. Esta certeza se hizo aún más fuerte cuando en la universidad comencé las prácticas, tanto las extracurriculares como las tuteladas.
Así que, en lugar de conformarme, decidí explorar otras opciones y descubrí el mundo de la Industria Farmacéutica. Tras investigar y comparar varios másteres, y hablar con exalumnos que compartieron sus experiencias, elegí el MBA y Liderazgo en Industria Farmacéutica y Biotecnológica de talento ephos. Hablo desde el corazón cuando digo que no podría haber tomado una mejor decisión.
Desde el primer día de clase, sabes que no estás en un lugar cualquiera. Se respira talento en el ambiente. Los ponentes son auténticos líderes en sus áreas: altos directivos de farmacéuticas como Nabil Daoud (CMO de Lilly), figuras clave de la economía como Daniel Lacalle, o referentes de la política como Ana Pastor, exministra de Sanidad. Y luego están los compañeros, todos ellos brillantes, con historias y trayectorias que te inspiran. No hay otra forma de decirlo: cada persona tiene algo especial que aportar.
Algo que une a mis compañeros y a mí es el talento y el deseo de innovar. Provenimos de diversas disciplinas—sanidad, derecho, empresa—y todos compartimos la misma ambición: dejar nuestra huella en la industria.
Uno de los activos más valiosos del máster es la oportunidad de realizar 12 meses de prácticas remuneradas en empresas líderes del sector. Así fue como tuve el privilegio de entrar en Lilly. Lo llamo "privilegio" porque realmente creo que esta es una oportunidad única para aprender de una farmacéutica de primer nivel y absorber conocimientos de los mejores.
El primer día en la empresa es una mezcla de nervios y emoción. Te reúnen en una sala con otros becarios en la misma situación y comienza un proceso de onboarding tan largo como fascinante. Pero, en cuanto empiezas a interactuar con tus tutores y compañeros, los nervios y dudas sobre tu aportación desaparecen.
El día a día es una montaña rusa de experiencias. Estás allí para trabajar como uno más, con todas las responsabilidades que eso implica. Habrá días largos, otros no tanto, momentos inolvidables y, sobre todo, muchas lecciones. Y cuando terminas, todavía te espera el máster, donde necesitas llevar tu atención al máximo.
Personalmente, no puedo estar más contento. He encontrado mi lugar, el sitio en el que quiero estar y al que quiero aportar. Sé que es el lugar adecuado porque, sin importar el día de la semana, siempre voy con una sonrisa y una buena actitud desde que me levanto hasta que me acuesto. Tanto el máster como las prácticas me permiten vivir cada día al máximo, formarme en un mundo apasionante y compartir experiencias con compañeros que quedarán grabadas para siempre.
Para terminar, mi consejo es simple: no permitas que nadie defina tu camino. Atrévete a probar cosas nuevas, lánzate a nuevas aventuras, y, sobre todo, nunca dejes de aprender.






