Trabajar con propósito, eso sí es trabajar

Desde que tengo memoria, siempre he sentido una atracción especial por las ciencias de la salud. Y no solo porque me fascinaban, sino porque siempre he reconocido a través de ellas un profundo deseo de contribuir a la sociedad, de ayudar a los demás de una manera significativa. Esa vocación me llevó a elegir la carrera de Farmacia, a pesar de que nadie en mi familia pertenecía a este gremio, pero algo dentro de mí me decía que este camino me permitiría satisfacer mi vocación.
Durante mi etapa universitaria, descubrí que las salidas profesionales que inicialmente se me planteaban en la facultad no despertaban mi interés. Los caminos naturales de un estudiante de farmacia son la oficina de farmacia o la farmacia hospitalaria, y para mi inicial desilusión yo no me imaginaba ejerciendo en ninguna. Mi misión estaba en otro lugar: en el otro lado de la moneda, en el desarrollo de lo que le llega al paciente, en el principio. Así que cuando se me habló por primera vez de la industria farmacéutica, en ese momento, algo hizo clic. Di por hecho que mi sitio estaba allí, en el centro de los avances médicos, donde se descubren las terapias que revolucionan la medicina.
A partir de ahí, comencé a investigar, a preguntar, a entender en qué consistía este sector y qué tipo de roles existían. Descubrí rápidamente que ese era el camino por el que quería avanzar profesionalmente, aunque no supiera concretamente cómo iba a hacerlo ni el puesto que deseaba asumir para ello. Esta decisión me llevó a inscribirme en el MBA y LIDERAZGO en Industria Farmacéutica y Biotecnológica de talento ephos, un máster que no solo me está ayudando a comprender en profundidad la industria farmacéutica, sino también a abrirme las puertas para formar parte de ella.
Gracias a este máster, estoy tenido la oportunidad de realizar una beca en Marketing de Glaucoma en AbbVie, donde he podido vivir de primera mano el impacto positivo de la industria en la vida de los pacientes. En esta experiencia, mi principal motivación ha sido contribuir a que las personas puedan acceder a productos que frenen la pérdida de visión que causa el glaucoma, ayudándoles a mantener su independencia y a continuar con sus actividades diarias. Saber que mi trabajo tiene un propósito tan tangible me llena de satisfacción y reafirma mi elección.
Trabajar con propósito es uno de los mayores privilegios que podemos tener, y en la industria farmacéutica, este propósito es especialmente evidente. Me parece un lujo poder despertarme cada día para ir al trabajo sabiendo que hoy podemos mejorarle la vida a alguien. Estamos en un sector donde cada pequeña contribución tiene el potencial de transformar vidas y dejar una huella positiva en la sociedad. Para mí, no hay mayor satisfacción que saber que estoy aportando mi granito de arena para mejorar la salud y el bienestar de las personas.






