De la formación científica al impacto real en el paciente: Mis primeros pasos en la Industria

Cuando comencé mi formación universitaria en Farmacia y Nutrición Humana y Dietética, tenía claro que quería dedicarme a ayudar a las personas desde un enfoque científico y sanitario. Me interesaban especialmente los procesos fisiológicos, la evidencia clínica y la toma de decisiones basadas en datos. Sin embargo, con el tiempo empecé a preguntarme cómo podía trasladar todo ese conocimiento teórico a un impacto real y tangible en el paciente y en la práctica clínica diaria.
Fue entonces cuando empecé a interesarme por la Industria Farmacéutica y, en concreto, por el área médico‑científica. La posibilidad de actuar como nexo entre la ciencia, los profesionales sanitarios y el paciente final me resultó especialmente atractiva. Por este motivo decidí dar el paso y cursar el Máster en Medical Affairs, Medical Advisor y MSL de talento ephos, una decisión que marcaría un antes y un después en mi desarrollo profesional.
El máster me está aportando una visión global del sector que va mucho más allá de los conocimientos científicos. Estoy adquiriendo una comprensión transversal de cómo funcionan las compañías farmacéuticas y de nutrición médica, cómo se toman decisiones estratégicas y cuál es el papel clave de los departamentos médicos en la generación y comunicación de evidencia científica de calidad. Además, me ha permitido desarrollar habilidades fundamentales como la comunicación científica, el pensamiento crítico y la capacidad de trabajar de forma coordinada con distintos departamentos.
Gracias a Talento‑EPHOS, actualmente realizo mis prácticas en Nutricia (Danone), dentro del Departamento Médico, desempeñando el rol de Scientific Support, y en unos días me incorporaré al equipo de Epilepsia y Enfermedades Metabólicas. Mi día a día es muy dinámico y enriquecedor. Una parte fundamental de mi trabajo consiste en dar soporte científico a hospitales y profesionales sanitarios, resolviendo consultas clínicas relacionadas con nuestros productos, fórmulas pediátricas, composición de productos, alérgenos, intolerancias o aspectos regulatorios. Muchas de estas consultas son urgentes y están directamente relacionadas con pacientes reales, lo que hace que el trabajo tenga un impacto inmediato y muy tangible. Además, participo activamente en la revisión y elaboración de documentación científica y técnica, como fichas técnicas, materiales médicos y respuestas científicas basadas en evidencia. Esto implica estar en contacto continuo con literatura científica, guías clínicas y equipos globales, algo que encaja perfectamente con mi perfil y con lo que estaba buscando profesionalmente.
También colaboro con otros departamentos y con equipos internacionales, lo que me está permitiendo entender cómo se trabaja en un entorno corporativo global.
Esta experiencia me está enseñando que la ciencia en la Industria no se limita al laboratorio. La innovación y el valor añadido para el paciente también surgen de una correcta interpretación de la evidencia, de una comunicación rigurosa y de la capacidad de adaptar el conocimiento científico a las necesidades reales de los profesionales sanitarios y del sistema de salud.
Mirando atrás, tengo claro que apostar por la Industria y por esta formación ha sido una muy buena decisión. Mis prácticas me están ayudando a consolidar mis conocimientos, a ganar seguridad profesional y a confirmar que el área médico‑científica es el entorno en el que quiero seguir desarrollándome.
Sin duda, estos primeros pasos en la Industria están sentando las bases de lo que espero que sea un largo recorrido profesional, siempre con el foco puesto en aportar valor desde la ciencia y mejorar la atención al paciente.






